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La dieta equilibrada – En qué consiste y cómo nos beneficia

Como en todos los ámbitos, también en nuestra alimentación es importante encontrar un equilibrio entre los diferentes alimentos. Muchos dicen que el secreto de una vida saludable es el equilibrio.

Un poco de todo, con las cantidades adecuadas para cada día, nos pueden aportar importantes beneficios para nuestro cuerpo. Debemos entender que todo exceso es malo para nosotros y nuestra salud, pero evitando una clase de alimentos podríamos privar nuestro cuerpo de nutrientes importantes.

¿Cómo se compone una dieta equilibrada?

Las razones para seguir una dieta equilibrada son obvias. Y alimentarnos bien es mucho más fácil de lo que parece. Se trata, básicamente, de entender cómo se clasifican los diferentes alimentos, cuáles son sus cualidades y beneficios, y qué cantidad de ellos necesitamos durante el día.

Las cantidades de qué clases de alimentos que deberíamos tomar cada día son representadas por la rueda alimentaria, un recurso gráfico que nos ayuda a visualizar los ingredientes de la alimentación humana. Ha sido usada desde hace décadas para explicar a la población cómo se compone una dieta equilibrada. Aunque en muchos ámbitos se ha visto sustituida por la pirámide alimentaria, que da información más directa sobre las cantidades de alimentos, sigue siendo un buen recurso guía para la elaboración de menús especiales para el cuidado de nuestro cuerpo, además de que también prevé el consumo de agua para completar la dieta.

dieta equilibrada

La rueda alimentaria nos muestra cómo se compone una dieta equilibrada.

Tradicionalmente, la rueda alimentaria incluía siete grupos de alimentos, los cuales se han reducido a seis en el siglo XXI. Estos grupos se clasifican en alimentos energéticos, ricos en glúcidos, lípidos y fibras; alimentos plásticos: con un alto valor proteico; y alimentos reguladores:

Los energéticos:

  • Grupo 1: Alimentos farináceos/almidones: Aquí nos encontramos con los importantes carbohidratos base de nuestra alimentación: el pan, la pasta, los arroces, los cereales, etc.
  • Grupo 2: Alimentos grasos: Aunque siempre intentemos evitar consumir grasas, éstas también forman parte de una dieta equilibrada, aunque en cantidades pequeñas. El grupo 2 incluye tanto grasas vegetales y animales como el aceite de oliva y la mantequilla.

Los plásticos:

Grupo 3: Alimentos proteicos: aquí nos encontramos con carnes y pescados, pero también con legumbres y frutos secos.
Grupo 4: Alimentos lácteos: el nombre ya lo dice todo. En el grupo cuatro encontramos aquellos derivados de la leche que no se puedan clasificar como una grasa del grupo 2. Es decir: la leche en sí, yogures y quesos.

Los reguladores:

Grupo 5: Verduras y hortalizas: aquí encontramos todas las verduras y hortalizas que tanta fama tienen de ayudarnos a cuidar nuestra salud. No sólo contempla las verduras frescas y crudas, sino también las elaboradas.
Grupo 6: Fruta: aunque la fruta fresca también nos aporta muchos carbohidratos en forma de azúcares, su alto contenido vitaminas las convierte en uno de los grupos con mayor representación en una dieta equilibrada.

Alimentarse bien no es difícil

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La Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA) destaca la importancia de una alimentación equilibrada para evitar muchas enfermedades. Y comer bien no significa un gran esfuerzo. En la guía sobre una dieta equilibrada para compañeros y compañeras de la enfermería, da consejos sobre cómo seguir una dieta equilibrada a diario en diferentes situaciones de nuestra vida.

Para seguir una dieta equilibrada en casa es recomendable planificar bien la compra o incluso los menús de cada día. De esta forma no nos olvidaremos de incluir verduras y hortalizas en nuestra dieta y no abusaremos de grasas de origen animal. Por supuesto, es recomendable usar verduras frescas, pero si queremos ahorrarnos tiempo, también podemos optar por alimentos congelados.

Pero todos los consejos de alimentación son inútiles si no os recomendamos también la práctica de deporte y ejercicio físico diario. Incluso con ejercicio leve ya podemos hacer un gran favor a nuestro cuerpo. Caminando tan solo media hora al día ya estamos haciendo más que en nuestro sofá de casa. ¿Nos acompañais?