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La dieta disociada

La dieta disociada consigue cada año más seguidores debido principalmente a lo sencillo de su planteamiento, que se une a una gran efectividad. Es una dieta muy fácil de seguir y una de sus ventajas principales es que con ella podremos ingerir la cantidad de alimentos que deseemos, por lo que no pasaremos hambre. Como añadido, tampoco es necesario que contemos las calorías o que pesemos los alimentos.

Este método de adelgazamiento se basa principalmente en que nuestro sistema digestivo no se encuentra preparado para ingerir ciertos tipos de alimentos juntos, por lo que estos se separan en grupos. Al hacer esta separación se equilibran los ácidos y las bases en el estómago, de modo similar a la dieta alcalina, ayudándonos a perder peso de manera rápida y sin apenas esfuerzo.

Podemos llegar a perder hasta 3 kilos por semana pero, si vemos que estamos adelgazando más rápido, aumentaremos las raciones. De todos modos, aunque no es una dieta restrictiva, dado su alto contenido en proteínas no es conveniente realizarla durante demasiado tiempo seguido. Se obtienen grandes resultados si se combina con ejercicio físico.

Grupos de alimentos de la dieta disociada

Esta dieta divide los alimentos en 5 grupos claramente diferenciados con diferentes posibilidades de combinación. En cada comida sólo ingeriremos alimentos pertenecientes a uno o dos grupos, sin necesidad de pesarlos y teniendo en cuenta ciertas reglas.

Los grupo son:

  1. Hidratos de carbono: en ellos se incluyen pan, legumbres, arroz, harinas de todo tipo, pasta, patatas y todos los tubérculos.
  2. Fruta: esta siempre se tomará sola, preferiblemente a media mañana o en la merienda. Podemos dividirla en 2 grupos diferentes que incluyen las frutas ácidas (todos los cítricos, piña, fresas, kiwi y frutas del bosque) y otras frutas como uvas, sandía, melón, plátano, peras y manzanas.
  3. Verduras: Lechuga, champiñones, tomate, escarola, espinacas, acelga, coliflor, brócoli, calabacín, pimientos, espárragos, pepino, cebolla y puerro. Los alimentos de este grupo se pueden mezclar sin restricciones con los demás y se pueden utilizar tanto frescos como en lata o congelados.
  4. Proteínas: pescado, mariscos, carne, lácteos light, queso y huevos.
  5. Grupo de las grasas: aceite de oliva y de girasol, mantequilla, frutos secos y chocolate sin azúcar.

Reglas de la dieta disociada

qué es la dieta disociada

Aunque en principio pueda parecer un poco difícil, estas reglas son muy sencillas de seguir y en poco tiempo no tendrás ni que mirarlas.

No se pueden mezclar dentro de la misma comida:

  • Proteínas con hidratos de carbono
  • Grasas con hidratos de carbono
  • Hidratos de carbono entre sí: si comemos pan no tomaremos pasta o patatas, por ejemplo.
  • Frutas ácidas con otro tipo de frutas.
  • Frutas, ácidas o no, con cualquier otro grupo.
  • Lácteos con carne o pescado

Por su parte, están completamente prohibidos:

  • Azúcar y dulces: utilizaremos edulcorante artificial.
  • Refrescos a excepción de los light.
  • Bebidas alcohólicas de cualquier graduación: tampoco se puede beber ni vino, ni cerveza.

La hora de la comida

También tenemos que tener en cuenta que ciertos alimentos sólo se han de tomar a ciertas horas. Siempre haremos 5 comidas al día: desayuno, media mañana, comida, merienda y cena. Y jamás nos saltaremos ninguna. Podemos tomar hasta una cucharada de aceite al día, de preferencia de oliva, para preparar los alimentos a la plancha.

Alimentos muy calóricos, como los carbohidratos, es mejor reservarlos para las primeras horas del día y evitarlos a partir de la merienda. De esta manera nuestro cuerpo quemará esta energía y no iremos a la cama hinchados.

De recetas como la paella, que incluyen ingredientes que no se pueden comer juntos como el arroz y el marisco, puede ingerirse uno de los grupos dejando de lado el otro. Es decir, comeremos el arroz y los guisantes, pero dejaremos el marisco.

Las proteínas, de preferencia pescado o huevos, tienen un gran efecto saciante, por lo que son ideales para la hora de cena. Ya que así existirán menos posibilidades de que tengamos ganas de comer a lo largo la noche. El caso contrario es el de los hidratos de carbono, de los que prescindiremos a la hora de la cena.

La fruta no debemos mezclarla con nada, así potenciaremos la absorción de sus nutrientes. Como es también muy rica en azúcares naturales, evitaremos así la posibilidad de que almacenemos grasa en nuestro organismo.

El azúcar está totalmente prohibido, pero podemos tomar un trozo de chocolate, siempre sin azúcar. Fritos, bollería, embutidos y quesos grasos tampoco están permitidos.

Menú de ejemplo de la dieta disociada

Configurar un menú para la dieta disociada es muy sencillo. Lo bueno de esta dieta es que se basa en la combinación de alimentos, por lo que podemos comer la cantidad que queramos siempre y cuando los mezclemos correctamente. Os dejamos un menú de ejemplo, que admite todas las variaciones que podamos imaginar.

Desayuno tipo 1: café o té con leche, un poco de jamón york o de queso o un yogur descremado.
Desayuno tipo 2: café o té sin leche, galletas sin azúcar o pan.

Media mañana y merienda: de preferencia fruta, aunque podemos tomarnos un yogur descremado.

Comida tipo 1: ensalada o crema de verduras, con carne o pescado
Comida tipo 2: pasta o arroz con verduras

Cena tipo 1: puré de verduras con carne o pescado
Cena tipo 2: verduras salteadas, con carne o pescado

La dieta disociada no requiere demasiado sacrificio y nos permite comer casi de todo sin tener que pesar las cantidades. Es una dieta que, aunque no debemos de alargar demasiado en el tiempo, sí podemos realizar durante un par de meses.

Para evitar engordar una vez que la dejemos, lo mejor es incluir en nuestros hábitos el ejercicio diario y reducir drásticamente las calorías vacías como las de los dulces y el alcohol.

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