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¿Hay forma de dejar de fumar y no engordar?

Se cree equivocadamente que el tabaco ayuda a adelgazar o, al menos, a controlar las ganas de picar entre horas. Esta idea tiene más de autosugestión que de verdad.

Los expertos en nutrición y dietética, así como diversos estudios científicos, han demostrado que la nicotina interviene en la activación de la parte de nuestro cerebro encargada de generar la sensación de hambre. Por lo tanto, la afirmación de que fumar nos quita el hambre no tiene nada de cierto.

Es algo sencillo de comprobar: no todas las personas que fuman son delgadas, ni por supuesto todas las personas con sobrepeso son no fumadoras. Lo que la nicotina hace es que provoca que nuestro cuerpo consuma más energía mientras está en estado de reposo, por lo que al dejar de fumar el organismo recupera su ritmo normal.

El aumento de peso cuando se deja de fumar tiene que ver con la ansiedad que nos provoca. Si conseguimos controlar esta sensación de ansiedad podemos dejar de fumar sin perder la línea.

Una dieta adecuada

maneras de dejar de fumar y no engordar

Es importante, mientras estamos en proceso de dejar de fumar, llevar una dieta adecuada. Debemos evitar las dietas con un aporte calórico especialmente bajo e inclinarnos por aquellas que nos aporten sensación de saciedad a través de alimentos sanos.

Una alimentación rica en frutas y verduras frescas y en proteínas, que nos ayude a mantener estables los niveles de azúcar en la sangre, será la más indicada.

También es aconsejable evitar los alimentos ricos en azucares refinados, pues nos será más difícil comer una cantidad razonable en vez de darnos un atracón.

La ansiedad provocada por dejar el tabaco jugará en nuestra contra en ese caso. Si elegimos alimentos más naturales y los repartimos en 5 comidas a lo largo del día nuestra ansiedad será más sencilla de controlar. Al dejar de fumar podemos notar más apetito del normal, por lo que es aconsejable llevar una dieta controlada.

Podemos mejorar nuestra alimentación y estar más sanos al mismo tiempo que dejamos de fumar.

El deporte como sustito del tabaco

cómo dejar de fumar y no engordar

Para esos momentos en los que no sabemos qué hacer para no fumar, el ejercicio físico es un gran aliado. Nos mantendrá ocupados y evitará que pensemos en el cigarro que queríamos fumarnos. Además las sustancias que nuestro organismo produce tras una sesión de ejercicio inhiben las ganas de fumar. Por otra parte la práctica constante de ejercicio será de gran ayuda a la hora de mantener nuestro peso, y nos permitirá darnos algún capricho de vez en cuando sin coger kilos de más.

Si nos cuesta mantener las manos apartadas del paquete de cigarrillos podemos escoger un deporte acuático, como la natación, o alguno que no se practique al aire libre, como apuntarnos a las clases del gimnasio, para eliminar la posibilidad de fumar. Además de contribuir al control de nuestro peso conseguiremos mantener la cabeza ocupada durante un buen rato, evitando pensar en el tabaco.

Libros recomendados para quitarse del tabaco

 
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Deshacerse de las tentaciones

Al igual que vamos a sacar todos los paquetes de tabaco de casa, debemos eliminar de nuestra nevera todos los alimentos que puedan ser un problema. Conserva únicamente aquellos que estén incluidos en tu dieta y evitarás darte un atracón.

Puedes preparar aperitivos sanos, a base de frutas, cereales o semillas, para tener a mano algo que picar entre horas sin que deje de ser saludable.

Las infusiones o los batidos de frutas naturales pueden ser otra buena alternativa. También podemos recurrir a alguno de los muchos productos que se encuentran en el mercado para dejar controlar la ansiedad al dejar de fumar, como los chicles de nicotina. Si buscamos una alternativa natural, los palitos de canela son una buena opción.

Adquirir nuevos hábitos

Al dejar de fumar estamos cambiando un hábito que influye en nuestra rutina cada día. Ya que vamos a realizar reste esfuerzo podemos aprovechar la ocasión para incorporar nuevas costumbres a nuestro día a día. Son pequeños trucos que nos ayudarán a dejar de fumar al mismo tiempo que incorporamos costumbres más saludables a nuestra vida.

Dormir las horas suficientes es uno de los pequeños gestos que pueden ayudarnos. Evitará que tengamos más hambre de lo normal durante el día al mismo tiempo que ayudará a mantener nuestro estrés esté a raya.

Pequeños cambios como empezar a ir al trabajo a pie en vez de en coche, o usar las escaleras en lugar del ascensor ayudarán a trasformar nuestro estilo de vida.

Ayuda profesional

cómo dejar de fumar

Dejar de fumar, sobre todo si se lleva mucho tiempo con este hábito, no es para nada sencillo. Cada persona tiene una fuerza de voluntad y unas capacidades distintas. No debemos sentirnos frustrados si no lo conseguimos al primer intento o si nos cuesta más de lo normal.

Si vemos que nos resulta demasiado difícil hacerlo por nuestra cuenta podemos pedir ayuda a un profesional. Nuestro médico puede ayudarnos, así como los centros especializados en dejar de fumar. Consultar a un profesional puede ayudarnos a controlarnos mejor y a sentirnos más apoyados en el proceso.

Y no olvides que dejar el tabaco es una de las mejores cosas que puedes hacer por tu salud, así que ¡¡ánimo y adelante porque tú puedes conseguirlo!!